El director ejecutivo europeo de Fujitsu, Paul Patterson, defendió la continua rentabilidad de la empresa derivada de los contratos gubernamentales, a pesar de su papel central en el escándalo de Horizon de la Oficina de Correos, y declaró a los parlamentarios que Fujitsu "no es un parásito". La declaración se produjo durante el interrogatorio por parte del Comité de Negocios y Comercio, donde Patterson abordó las preocupaciones sobre la relación financiera continua de la empresa con el gobierno del Reino Unido.
Patterson reconoció que Fujitsu había recibido 500 millones de libras esterlinas en extensiones de contrato a pesar de los fallos ampliamente reconocidos de su software Horizon. Hizo hincapié en que el gobierno conservaba la opción de suspender estos contratos, afirmando que Fujitsu no licitaría por nuevos negocios. Esta decisión se produce cuando la empresa se enfrenta a una creciente presión para contribuir al plan de compensación de 1.800 millones de libras esterlinas establecido para indemnizar a las víctimas del escándalo, que actualmente está financiado por los contribuyentes.
El escándalo de Horizon ha tenido un impacto significativo en la reputación de Fujitsu y plantea interrogantes sobre el futuro de sus contratos gubernamentales. Si bien los contratos existentes de la empresa proporcionan un flujo constante de ingresos, el daño a la reputación podría afectar a su posición en el mercado a largo plazo, especialmente en el sector público. El escándalo también ha intensificado el escrutinio de los procesos de contratación pública y la rendición de cuentas de los proveedores de tecnología.
Fujitsu es una empresa multinacional de equipos y servicios de tecnología de la información. El sistema Horizon, desarrollado por Fujitsu, se implementó en las sucursales de la Oficina de Correos en todo el Reino Unido. Los fallos en el software provocaron datos financieros incorrectos, lo que resultó en el enjuiciamiento injusto de más de 900 subadministradores de correos. Cientos más se enfrentaron a la ruina financiera después de utilizar sus propios ahorros para cubrir aparentes déficits.
Las perspectivas de futuro para Fujitsu en el Reino Unido siguen siendo inciertas. Si bien la empresa está cumpliendo sus contratos existentes, su decisión de abstenerse de licitar por nuevos negocios sugiere un enfoque cauteloso. El alcance de la contribución financiera de Fujitsu al plan de compensación, que Patterson se negó repetidamente a especificar, probablemente será un factor clave para moldear la percepción pública y gubernamental de la empresa en el futuro. La investigación pública en curso sobre el escándalo de Horizon también desempeñará un papel crucial en la determinación de las consecuencias a largo plazo para Fujitsu y su papel en futuros proyectos gubernamentales.
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